Por qué el cierre tiene que ceder
Un gato se sube, se mete por espacios estrechos y se engancha. Si el collar no se abre bajo tensión, lo que era un enganche en una reja o una rama pasa a ser un accidente serio. Ese cierre de seguridad —magnético o de liberación— es la diferencia real entre un collar para gato y un collar de perro adaptado.
Por lo mismo, del collar nunca se tira. Un gato no se pasea sujeto del cuello: el cuello felino no está hecho para aguantar tracción, y además el collar bien puesto está justo para soltarse.


